Por Carolina Putelli
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Pasaron 13 años desde el 2005, cuando podría decirse que ocurrió el verdadero boom de los cyber. En esa época había un local por cuadra y en algunas cuadras había más de uno. El encargado del local muchas veces tenía que despachar a los clientes apenas abrían la puerta del lugar. “¿Tenés máquina?”, “las tengo todas ocupadas”. Si el interesado tenía suerte la mejor respuesta era un sí o que había una espera de 15 minutos. El sábado a la tarde encontrar una computadora con internet era una verdadera odisea.
Pero esa “época de oro” de las computadoras con internet que se alquilaban por hora terminó. El negocio viene achicándose hace años, pero los que fueron adolescentes en el inicio del 200 terminaron de tomar conciencia con el cierre del cyber Neo, uno de los gigantes de la esquina de Mitre y Entre Ríos, que hace años era el centro neurálgico de esta actividad económica. En el lugar había 4 locales muy grandes y dos de ellos cerraron sus puertas de forma definitiva. Los otros dos siguen teniendo sus puertas abiertas, pero ya no es lo que era, como la mula de Los Simpson.
(Video aclaratorio, por si no vieron el capítulo)
Las computadoras para los hogares no era algo tan difícil de conseguir en ese momento, aunque no llegaba a todos lados. Lo que realmente justificaba la existencia de los cyber era el costo y las dificultades que representaba acceder a una conexión de internet hogareña. Con el tiempo eso cambió, los precios se volvieron accesibles, los servicios mejoraron y el último clavo en los ataúdes de los cyber “por cuadra” fue la conexión de internet a los teléfonos.
A pesar de estas dificultades, algunos locales evolucionaron, resistieron y llegaron hasta el día de hoy con las puertas abiertas y opciones para los usuarios, que llegan hasta el lugar a pesar de que tienen conexión en sus teléfonos y a veces también en sus casas.
Un lugar para “despuntar el vicio”
Zona Gamers siempre fue el cyber de los amantes de los juegos. En medio del declive de los otros locales ubicados en la mítica esquina de Mitre y Entre Ríos, el local sigue manteniendo la cantidad de máquinas y una clientela fiel. La segunda sucursal, ubicada en General Acha antes de Mitre, también se sostiene a lo largo del tiempo y la clave está, según sus administradores, en que siguen apuntando a los “gamers” sanjuaninos.
La empresa de Marcos Godoy apostó a este público en un principio y en la actualidad sigue siendo su gran fuerte. El uso de los cyber como único medio para acceder a internet quedó en el olvido, pero no así como sala para jugar en red, que en un principio también existía.
El gran desafío en este caso es mantener actualizados juegos y computadoras, ya que la mayoría de los que van piden acceder a los últimos desarrollos con una máquina que los “corra” sin problemas. La otra ventaja es que los jugadores pueden disputar partidas grupales tanto de los que son tipo MOBA (de estrategia) o baleground (todos contra todos) u otros juegos. Los clientes son en su mayoría grupos, que pueden ser adolescentes o incluso adultos y hasta adultos mayores. El objetivo es que todos los jugadores tengan condiciones similares y disfrutar de una partida simultánea con máquinas y conexiones de calidad.
Trámites e impresiones en el momento
Mientras los jugadores o gamers son quienes usan turnos de una o varias horas de juego y suelen asistir durante la noche, en el día ingresan usuarios que sólo piden las computadoras para cumplir una tarea e irse. Esta forma de usar los cyber también existía durante el boom, pero eran los menos. El que pedía una máquina solía cumplir con lo que tenía que hacer y “aprovechar” el resto del tiempo para navegar la web.
Muchos de los locales céntricos, donde no van grupos continuamente a jugar, ofrecen el servicio de consultas, trámites e impresiones. Los cyber sirven en estos casos para solucionar problemas de apuro de los clientes: imprimir un comprobante o incluso modificar levemente e imprimir un trabajo para la escuela.
Este es el caso del cyber de Marcelo Salinas, ubicado en Tucumán y Santa Fe. El empresario explicó que en 2005 tenían un cyber justo al lado y aun así tenían máquinas ocupadas de forma permanente, pero que eso ya no existe más. Ahora la mayoría de los clientes entran y salen en menos de una hora y los únicos que paremenecen durante el fin de semana son los que van a usar el servicio de alquiler de Play. También quedó atrás el horario nocturno, ya que entre semana y durante el horario de comercio siguen teniendo el fuerte de la clientela. A pesar de eso, se ven obligados a cumplir con habilitaciones similares a las que le exigen a boliches, otro signo de una época que ya no existe.
Café con cargadores e internet, ¿la evolución?
Mientras los cyber como los que existían hace años cambian o cierran, una propuesta en el centro sanjuanino sorprende y hasta parece ser la “vuelta de rosca” para el servicio de internet. En el local en el que hace años estaba uno de los más grandes del microcentro abrió hace poco el primer café que ofrece cargar el teléfono o Tablet y usar wifi de manera gratuita mientras consumen.
Si bien es una opción novedosa que muchos usan, queda claro que la adaptación ha sido clave para los que todavía resisten, pero eso no cambie que cyber, ese lugar que antes era un indiscutible punto de reunión, ha quedado obsoleto. En menos de 15 años la teconología "se comió" al negoció millenial.