Se están por cumplir dos años de un hecho que sacudió a la provincia. Se trata de la presunta violación a una adolescente con discapacidad en el Colegio Luján. Caso en el que todavía no hay un autor identificado. Una persona estuvo en la mira de la justicia por mucho tiempo, pero la fiscalía no halló pruebas suficientes para acusarlo y le dictaron el sobreseimiento.
Matías Salinas estuvo preso más de un mes por este presunto hecho que no cometió. En abril del 2024 la justicia lo sobreseyó por falta de pruebas y ahora, a casi dos años del caso, un tribunal superior confirmó el sobreseimiento para él.
Y el caso sigue igual. No hay un autor definido. Durante todo este tiempo no se dio con otro sospechoso.
La presunta violación en el Colegio Luján: un caso que revolucionó a la provincia
Este hecho tuvo mucha repercusión a partir de la denuncia hecha el 11 de mayo de 2023 por la madre de una alumna de 15 años, que padece retraso madurativo, quien afirmó que la adolescente había sufrido un abuso sexual en el baño del colegio el día 10 de mayo.
La chica en principio no identificó al agresor. Después supuestamente reconoció a Matías Salinas a través de unas fotos. El nombre del joven empezó a circular por todos lados, hasta que el fiscal Gallastegui (en ese momento en UFI ANIVI) pidió su detención. El estudiante fue detenido la madrugada del 14 de junio de 2023 y fue expuesto como el presunto abusador por todos los medios de comunicación.
El 16 de junio de 2023, en una audiencia pública, el juez Eugenio Barbera dispuso su prisión preventiva y lo mandó al penal de Chimbas por el presunto delito de abuso sexual con acceso carnal. El abogado Reinaldo Bedini, su defensor, apeló la medida y en julio de ese año consiguió que le concedieran la prisión domiciliaria y le pusieron una pulsera electrónica para vigilarlo.
Como parte de la investigación se realizó una rueda de reconocimiento. En un primer momento, la chica no reconoció a Salinas, pero después lo señaló como el posible agresor. Por el contrario, posteriormente una prueba de ADN sobre las muestras tomadas de una prenda íntima de la adolescente arrojó resultados negativos sobre el perfil genético del joven y eso le jugó a su favor, ya que lo despegaba del caso. En agosto de ese año, ante las pruebas que desligaban cada vez más a Salinas, le concedieron la libertad.
Se tomaron testimonios a docentes, al personal de seguridad y porteros del colegio y nadie aportó datos que vincularan al joven o lo ubicaran en el horario y el lugar donde supuestamente ocurrió el abuso sexual. Todo eso hacía desvanecer las sospechas contra el estudiante. Las pericias psicológicas a la menor también no fueron concluyentes, puesto que no revelaron indicadores de un trauma producto de un ataque sexual.