El sábado 1º de marzo, mientras la costa argentina y otros destinos turísticos vivían el último aluvión de la temporada de verano durante el fin de semana largo de carnavales, Pinamar fue escenario de un descubrimiento espeluznante que conmovió a la comunidad. Un grupo de obreros que realizaba trabajos en una vivienda de Ostende encontró una docena de cráneos y otros restos óseos en el patio de la propiedad, ubicada en las calles Argel y Ayacucho, una zona precaria y marginada del municipio.
Atónitos por el hallazgo, los albañiles alertaron al dueño de la vivienda, quien inmediatamente contactó a la policía. Rápidamente, se hicieron presentes efectivos de la Comisaría Segunda de Ostende, la Sub DDI de Pinamar, la Policía Científica y dos dotaciones de Bomberos Voluntarios, quienes comenzaron a trabajar en la remoción de tierra bajo las órdenes de la Fiscalía N° 5 de Pinamar.
El hallazgo se amplía
Bajo la dirección del fiscal Sergio García, la remoción de la tierra en el patio de la casa de Ostende permitió encontrar más restos humanos, aumentando la cifra de cráneos a 38 y los huesos a más de 300. Además, se descubrieron restos de niños y hasta de animales, incluyendo un mono.
Un caso similar en Quilmes
Este macabro hallazgo en Pinamar guarda ciertos paralelismos con otro caso ocurrido el 6 de febrero en Quilmes, donde un hombre alertó a la policía tras encontrar restos óseos en la ribera del río. Allí, se hallaron 24 cráneos humanos, lo que llevó a la hipótesis inicial de que podrían estar vinculados a rituales umbanda, una creencia popular relacionada con prácticas espirituales y religiosas. La Unidad Fiscal de Instrucción 5 de Quilmes determinó que los restos encontrados eran de vieja data.
Posibles conexiones y teorías
Los restos óseos de Pinamar están siendo sometidos a análisis para determinar su antigüedad, el género de las personas a quienes pertenecen y otras características. Inicialmente, se consideraron diversas teorías, desde la posibilidad de un crimen de gran escala hasta la hipótesis de que los huesos tuvieran algún valor antropológico. No obstante, con el tiempo, una nueva línea de investigación ha comenzado a cobrar fuerza: la de un ritual umbanda.
A tan solo veinte cuadras de la vivienda en cuestión se encuentra el Cementerio Parque Municipal de Pinamar, lo que ha generado especulaciones sobre la relación entre ambos lugares. Además, varios vecinos de la zona de Ostende mencionaron a una mujer mayor, conocida por realizar “trabajos”, término local que hace referencia a actividades relacionadas con la magia negra, el ocultismo y la brujería. Esta mujer, que se dedicaba a prácticas como "tirar cartas" y realizar "hechizos de amor", había ganado notoriedad en la localidad antes de mudarse repentinamente a Bolívar, otra ciudad de la provincia de Buenos Aires.
Un allanamiento clave
Una vez que se pudo localizar el paradero de la mujer, la Fiscalía de Pinamar ordenó un allanamiento en su nuevo domicilio en Bolívar. Durante el registro, se encontraron varios libros relacionados con la hechicería. Mientras tanto, las investigaciones continúan en laboratorios de La Plata, donde los restos óseos están siendo sometidos a pruebas para intentar determinar su origen y si es posible identificar a las víctimas.
Hasta el momento, los exámenes han determinado que los huesos encontrados no pertenecen a cuerpos completos y que son de gran antigüedad. Sin embargo, persiste un interrogante inquietante: ¿cómo pudo la mujer obtener una cantidad tan significativa de restos humanos? La profanación de cadáveres es un delito penado por el Código Penal, con penas que van de uno a cinco años de prisión, lo que deja abierta la posibilidad de excarcelación.