"La última vez que lo vi a mi hermano fue en la clínica donde se operó de la cabeza. Fue después de la operación y lo vi bien. Después él se quejó y le pregunté si le dolía algo. ‘Sí, el alma’, me respondió“.
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEAna, Claudia y Rita Maradona fueron citadas a declarar este jueves en el juicio por la muerte de su hermano. Sus recuerdos con el Diez y qué dijeron sobre los médicos que lo atendían.
"La última vez que lo vi a mi hermano fue en la clínica donde se operó de la cabeza. Fue después de la operación y lo vi bien. Después él se quejó y le pregunté si le dolía algo. ‘Sí, el alma’, me respondió“.
Así recordó Ana Maradona (74) su último encuentro con Diego antes de que muriera el 25 de noviembre de 2020. Lo hizo en el marco del juicio por su fallecimiento que se lleva a cabo en el Tribunal Oral en lo Criminal Nº3 de San Isidro, donde declaró este jueves al igual que su hermana Claudia. Rita lo hará a la tarde.
Las dos -que viven en el mismo edificio junto a María Rosa y Elsa Lucía Maradona y dijeron tener un trato cotidiano entre ellas- describieron al Diez como un hermano “presente, amoroso” y que siempre les repetía que las quería “ver bien”.
Se enteraron al mismo tiempo que Diego Armando, como lo llaman, había muerto. "Nos llamaron para decir que se descompuso. Nos enteramos y nos fuimos con mis hermanas. Allá ya estaban las hijas y la mamá de ellas. Cuando llegamos nos enteramos de que había fallecido. Nos lo dicen las chicas", dijo Ana, la mayor de los ocho hermanos Maradona.
En el debate oral que tiene a siete imputados por el fallecimiento de Diego, tanto Ana como Claudia se refirieron a la reunión en la que se decidió la internación domiciliaria en la casa de San Andrés.
En este sentido, las dos coincidieron en que los que debatían qué era lo mejor para Maradona eran los médicos y aseguraron que ellas no opinaron acerca de qué hacer, sino solo escucharon las opciones que les ofrecían los profesionales: seguir en un hospital o elegir una casa para que sea tratado allí.
"La internación iba a ser muy difícil por el carácter que iba a tener mi hermano y se proponía entre todos la domiciliaria. No me acuerdo bien quién lo propuso, pero era de común acuerdo de todos", aseguró Claudia, la menor.
Acerca de cómo era Diego como paciente, las dos remarcaron varias veces que él “hacía lo que quería” y que “se resistía a ser atendido”. No obstante, señalaron que con Leopoldo Luque, el neurocirujano acusado por su responsabilidad en la muerte, era diferente
“Luque sí lo revisaba. Mi hermano se dejaba atender por él”, aseguró Ana. Claudia, por su parte, añadió: “Luque era el médico de confianza de mi hermano. Reemplazó a Cahe que era el médico de él de más chico. Luque se encargaba de su salud”.
FUENTE: Infobae