Si bien el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció nuevos aranceles contra aliados y rivales como Europa, la India, Japón y China, dejó fuera de la lista a algunos de los países más sancionados del mundo, como Rusia, Bielorrusia, Cuba y Corea del Norte.
En un contexto de creciente temor a una guerra comercial global, Trump impuso un arancel base del 10% sobre la mayoría de los bienes importados por Estados Unidos. China, el mayor proveedor de productos para el país, se enfrenta ahora a un arancel del 54% sobre todas sus exportaciones al mercado estadounidense.
“Ante la implacable guerra económica, Estados Unidos no puede seguir con una política de rendición económica unilateral”, declaró Trump al presentar las nuevas medidas. La Casa Blanca, por su parte, difundió una lista de comentarios en apoyo a los aranceles, destacando que beneficiarían a los trabajadores estadounidenses tras años de lo que calificaron como “abuso” por parte de socios comerciales como China.
El presidente ruso Vladimir Putin escucha a Veronika Nikishina, directora general del Centro de Exportaciones de Rusia, JSC, durante su reunión en el Kremlin en Moscú, Rusia, el jueves 3 de abril de 2025. - Créditos: @Vyacheslav Prokofyev
Además del arancel base del 10%, Trump impuso tarifas más elevadas a decenas de países. Sin embargo, Rusia, Cuba y Corea del Norte no fueron incluidos en la lista de naciones que enfrentan aranceles “recíprocos” más altos.
Las agencias de inteligencia estadounidenses, en su evaluación anual de amenazas, identificaron a China, Rusia, Irán y Corea del Norte como los principales riesgos para la seguridad nacional. De hecho, Trump había amenazado previamente con nuevas medidas comerciales contra Moscú. Al ser consultado sobre la exclusión de Rusia de la lista de aranceles, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó a Fox News que Estados Unidos no mantiene relaciones comerciales significativas con Rusia y Bielorrusia, ya que ambos países están bajo sanciones.
En la misma línea, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró a Axios que la decisión de excluir a Rusia se debe a la baja relevancia de su comercio con Estados Unidos. Además, señaló que Cuba, Bielorrusia y Corea del Norte tampoco fueron incluidas en las nuevas medidas porque ya enfrentan aranceles y sanciones “extremadamente elevados”.
Según datos oficiales, el comercio de bienes entre Estados Unidos y Rusia alcanzó los 3500 millones de dólares el año pasado, una cifra muy inferior a los 36.000 millones de dólares registrados en 2021, antes de la invasión rusa de Ucrania.
Rusia, sometida a más de 28.595 sanciones impuestas por Occidente, ha restringido la divulgación de sus datos comerciales desde el inicio de la guerra. Sin embargo, según la oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos, las importaciones de bienes rusos sumaron 3000 millones de dólares en 2024, lo que representa una caída del 34,2% con respecto a 2023.
Para Moscú, el mayor riesgo derivado de la guerra arancelaria es una posible desaceleración de la demanda global, lo que podría afectar el precio del petróleo, uno de los principales pilares de su economía. A principios de este año, el Banco Central de Rusia advirtió que tanto Estados Unidos como la OPEP tienen la capacidad de inundar el mercado petrolero, lo que podría provocar una caída prolongada de los precios similar a la de la década de 1980, que contribuyó al colapso de la Unión Soviética.
El domingo, Trump expresó a NBC News su enfado tras las declaraciones del presidente ruso, Vladimir Putin, quien cuestionó la credibilidad del mandatario ucraniano Volodimir Zelensky. En respuesta, el presidente estadounidense sugirió la posibilidad de imponer aranceles secundarios de entre el 25% y el 50% a los compradores de petróleo ruso.
La exclusión de Rusia de los aranceles más elevados ha generado dudas sobre si la decisión de la Casa Blanca responde a una estrategia deliberada. A pesar de la drástica reducción del comercio bilateral, Rusia aún exportó a Estados Unidos bienes por un valor aproximado de 3000 millones de dólares el año pasado, principalmente fertilizantes y platino, una cifra superior a las importaciones desde países más pequeños, como Laos y Fiyi, que sí fueron gravados con aranceles más altos. La importancia de los fertilizantes en esta ecuación es clave, ya que Rusia es el tercer mayor proveedor extranjero de este insumo para Estados Unidos, y su volumen de exportación ha aumentado en el último año. En este contexto, Trump ha buscado proteger a los agricultores estadounidenses, un sector clave en su base electoral, y mantener bajos los costos de los fertilizantes podría ser parte de su estrategia en la guerra comercial.
Según Alexandra Prokopenko, investigadora del Carnegie Russia Eurasia Center en Berlín y exfuncionaria del Banco Central de Rusia, Trump podría estar reteniendo nuevas restricciones económicas contra Moscú como parte de su estrategia de negociación en las conversaciones de paz.
“Creo que es una decisión política”, afirmó Prokopenko. “Trump no quiere una escalada mientras sus conversaciones con Putin continúan”.
La estrategia de Trump de emplear los aranceles como herramienta de negociación geopolítica también se evidencia en su enfoque hacia Irán, un actor clave en sus acuerdos internacionales. A pesar de las tensiones, Teherán fue ubicado en el nivel más bajo de los nuevos aranceles, con una tasa del 10%, incluso inferior a la impuesta a Israel, uno de los aliados más cercanos de Estados Unidos.
Reuters y The New York Times