"Cuando pasó lo del año pasado opté por el bajo perfil, pero yo no le debo nada a nadie. Siempre voy a tratar de defender al arbitraje, pero me duele ver cosas en partidos decisivos que no pasan a ser polémicas sino a ser totalmente parciales. Es triste, duele. Sobre todo porque esto genera más violencia y hay compañeros que están en riesgo". Así comienza su relato Alberto Vedia, el árbitro que se animó a exponer un tema del que se habla por lo bajo: los sobornos en el fútbol. Le pasó a él cuando un compañero intentó convencerlo de favorecer a un equipo de Pocito a cambio de plata. Lo reconoce y cuenta en detalles cómo pasó aquella situación. Pero también habla de cómo el fútbol hoy está cada vez más expuesto a la manipulación de resultados, una problemática que no solo está afectando a la elite de la redonda, sino que también está calando hondo en el fútbol local de acuerdo a su visión.
Conoció el arbitraje mientras estudiaba Comercio Internacional en la Universidad Católica de Cuyo. Futbolero desde la cuna, no dudó en probar suerte cuando se topó con un panfleto que indicaba dónde cursar el instructorado. "No tuve la posibilidad de ser futbolista por capacidad, por falta de entrenamiento, y con esto encontré la manera de estar ligado al fútbol", confiesa. Claro que nunca pensó que, además de convivir con la adrenalina que implica impartir justicia dentro de una cancha, iba a tener que lidiar también con "cuestiones externas" que existen en el fútbol mundial pero de las que pocos se animan a hablar.
Le pasó el año pasado cuando, mientras se bañaba para salir de su casa, recibió el llamado de un colega que tenía para él una propuesta sorpresiva. A través de una conversación telefónica que quedó grabada, un compañero de terna, quien debía dirigir junto a él el partido entre el Club Aberastain y Carpintería, le ofreció una suma de dinero con la intención de influir en el resultado del encuentro. Aunque el soborno no prosperó, el hecho sacudió al arbitraje local. De hecho el implicado, Benito Casibar, fue expulsado de la Liga Sanjuanina de Fútbol.
"Me dijo que si le podíamos dar una mano a la gente del equipo local (Aberastain), que se intentó comunicar con el árbitro principal.. que no me hiciera la cabeza, que había mucho dinero, que eran unos pesos que servían y que contaba conmigo. Yo le dije que me estaba bañando y que después íbamos a charlar. Nunca supe de cuánta plata se trataba, porque ahí intento comunicarme con las autoridades", cuenta el protagonista.
Aunque en su momento no se conoció públicamente toda la magnitud del asunto, hoy Vedia se siente con la responsabilidad de hablar sobre lo que sucedió. "En ese momento no sentí miedo, sí muy expuesto. Pero no tengo nada que ocultar. Yo no le debo nada a nadie. Yo entiendo que no me va a volver a pasar, porque no creo que quieran volver a hacer lo mismo conmigo. Pero bueno, a veces llaman. Uno tiene llamadas extrañas, quizás, el día anterior a ciertos partidos. Yo no atiendo a gente que no está agendada, hay que abstenerse a recibir llamadas que no suman en nada".
Si bien no está dispuesto a dar detalles sobre otros casos específicos de sobornos o manipulaciones de partidos, el àrbitro sanjuanino admite que la falta de pruebas claras es uno de los principales obstáculos para poder luchar contra estas prácticas: "Aunque no hay pruebas, entiendo que hay cosas raras. Pero no hay pruebas, quizás cuando estén las pruebas o la gente que las tiene, que no sé quién, se anime a hablar... falta ese pasito para adelante".
Lo que sí es evidente para él es que la exposición de la manipulación de partidos no es algo aislado y que sucede en las grandes competencias, sino que ya está afectando incluso al fútbol amateur, el cual debería estar más alejado de estos conflictos. "Creo que es un tema a nivel internacional. Ha pasado con jugadores de primer nivel, creo que es un tema que debemos convivir y ver la forma de que esos partidos que quizás si salen en la casa de apuestas, ver la forma de tratar de bajarlos, porque puede ser una tentación tanto para los dirigentes y la gente que ingresa al campo de juego. Porque un solo jugador se puede hacer expulsar de manera tonta. Yo no pongo la mano en el fuego por nadie", dice.
La relación entre las apuestas y la violencia es otro de los puntos que más le preocupan. Vedia explica que el fútbol en Argentina genera pasiones y a veces, un fanatismo descontrolado, y que la creciente influencia de las apuestas generó este contexto de riesgos, de agresiones y amenazas hacia los árbitros, quienes según él, son los más expuestos.
"Cada vez hay más violencia hacia nosotros. Y el árbitro también se confunde, se puede equivocar, me ha pasado a mí. Esto genera el tema de las apuestas, una confusión y una violencia extrema. Y creo que no solamente puede ser culpable el árbitro, sino los mismos jugadores, el mismo cuerpo técnico, dirigentes. Es un tema muy amplio y va a ser muy difícil controlarlo. Los árbitros somos el eslabón más débil en todo esto. Cuando no se da el resultado esperado, somos los primeros en recibir el impacto, y eso tiene consecuencias en nuestra seguridad y bienestar", se lamenta.