Gabriela Carena, oriunda del pequeño pueblo de General de Valle, en el sur de Córdoba, conquistó este domingo una de las pruebas más exigentes del deporte: el Ironman 70.3. En su tercera visita a la provincia de San Juan, la atleta cordobesa se consagró como la más rápida entre las mujeres, al completar la competencia en 4 horas, 32 minutos y 40 segundos. Con una emoción palpable, expresó: “Me lo dedico a mí, todo el esfuerzo es mío”.
En un deporte tan desafiante como el triatlón, que combina natación, ciclismo y carrera, llegar al podio no es tarea fácil. Para Gabriela, los últimos meses estuvieron marcados por desafíos personales y profesionales que pusieron a prueba su dedicación. Sobre su victoria, reflexionó: "Estos meses fueron re complicados en muchos sentidos. Lesiones, que me costaba cumplir con el entrenamiento, los entrenamientos que no salían, muy complicada con mi trabajo. El año pasado tenía sponsor, este año nada… Entonces digo, bueno, el esfuerzo es mío, y creo que hace un mes me propuse que sea por mí.”
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El triatlón es un deporte que demanda años de constancia y disciplina. Sin embargo, Gabriela no es una atleta profesional con un patrocinio robusto ni un apoyo constante. Ella misma lo confirma: “Lo que yo busco es ser, dentro de las mejores triatletas amateur de Argentina. Mi día a día, créanme que es totalmente amateur, trabajo 8 a 10 horas como cualquiera, y creo que la organización en el entrenamiento y la constancia de años es lo que me lleva hasta acá”.
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El podio lo completaron Gabriela Lucero y Luciana Castano, también argentinas.
Su camino en el triatlón comenzó casi por casualidad. Desde pequeña, le gustaba correr, pero fue a los 28 años, cuando ya vivía en Río Cuarto, que se sumó al triatlón: “Me invitaron a hacer un triatlón, como muy de casualidad. Yo dije lo hago, no me lo voy a tomar competitivo. Y ya después del primero dije: ‘¡Está bueno esto!’ Y de ahí no paré”.
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Y, por si fuera poco, Gabriela no solo es triatleta, sino que también se dedica a su profesión de ingeniera agrónoma. “Soy ingeniera agrónoma, me gusta mucho mi profesión. Me dedico mucho a ella, me encanta, y agradezco a quienes confían en mí para mi trabajo. Me gusta tanto como entrenar, así que doy todo por las dos cosas”, comentó con una sonrisa que reflejaba la pasión que pone en todo lo que hace.