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16/04/2013 | A los 26, enamoró y desposó a la doncella más linda de la aldea –la bella Karina Olga-, le vendió carne podrida –eso dice- al comunicólogo más temido, y tiene al país en su mano. ¿Típico tilingo de farándula o hábil prestidigitador? Pasen y vean al nuevo gran enigma argentino. Por Sebastián Saharrea