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junio 2013
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Empresarios: Ana María Goldin de Manilov

“La empresa necesita que el empresario participe”

La dueña de Misia Pepa contó cómo se inició en el comercio, “casi por casualidad”, y convirtió a su local en un ícono de la regalería. Innovación y excelente atención fueron sus faros. Ana María sigue atendiendo y vendiendo objetos que siempre tienen que ver con su gusto personal. Por Viviana Pastor.


miércoles, 08 de agosto de 2012
“La empresa necesita que el empresario participe”

Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com

Bellísimos objetos de plata, lámparas de cristal, sillones de fino tapizado, todo perfectamente ordenado en el salón ubicado sobre calle Laprida, donde Ana María Goldin de Manilov sigue atendiendo con la misma cordialidad de hace más de 40 años la regalería Misia Pepa.
Ella llegó a San Juan con su flamante marido Manuel, desde su Córdoba natal. Él, un médico recién recibido, había conseguido trabajo en la provincia, y aunque ella aún no había terminado la carrera Ciencias Económicas, se vinieron. Al tiempo, Manuel contrajo una enfermedad y buscó la forma de que su familia tuviera un ingreso si a él le pasaba algo, así nació Misia Pepa, una de las primeras marroquinerías de la provincia. Manuel se recuperó y el negocio tomó su propio vuelo.
El comercio abrió sus puertas en abril de 1970, hace 42 años. “Yo trabajaba en el sanatorio donde mi marido hoy es uno de los dueños y cuando a él se le ocurrió abrir un negocio a mi me pareció extraño porque yo venía de trabajar con números y papeles, pero así empezó, accidentalmente. Hoy es un hijo más para mí”, contó Ana María.
Inicialmente fue 100 % marroquinería, se vendían bolsos, carteras y billeteras, una época en la que “nadie sabía que era una marroquinería”. Con los años y los cambios de locales, que ganaban espacio físico, fueron sumando y creciendo: bijouterie, accesorios y finalmente, regalería, hoy predominante.
La empresaria contó que los inicios como comerciante, a pesar de su inexperiencia, fueron buenos “porque eran buenas épocas, no había que luchar con grandes crisis. Además tuve un buen puntapié inicial porque era un año de un mundial de hockey sobre patines, así que vendimos muchísimo, tuvimos que salir a comprar más y eso nos incentivó mucho”, aseguró Manilov.
Los sanjuaninos, contó Ana María, los acogieron muy bien. “Yo extrañé horrores a mi familia, era muy joven, dejé trabajo, estudio y familia, de la que era muy ‘pegota’. Pero fueron naciendo los hijos y ya nuestro hogar estaba acá y hoy por hoy somos más sanjuaninos que cordobeses”.
En poco tiempo, Misia Pepa fue sinónimo de artículos de calidad. “Uno lo hace al negocio a semejanza en los gustos. Sin querer, nos fuimos dirigiendo a un target y ese target se identifica con nosotros, fuimos creciendo, ‘haciéndonos’ de una manera que ese grupo de gente se identificó con lo nuestro, con la mercadería, con los precios, con la atención. El prestigio lo seguimos cuidando todos los días, seguimos capacitándonos, no dejamos de aprender, y la atención al cliente, todo eso tiene mucho que ver con haber logrado esa imagen”, señaló.
Fue uno de los primeros locales que ofreció el servicio de ‘listas de novios’, y si bien al principio fue difícil instalar esta idea en el sanjuanino, hoy está ampliamente difundido.
Hoy la situación del negocio, en un rubro que no es primera necesidad, es buena. “Para nosotros está bastante bien, no nos podemos quejar, porque San Juan está bastante mejor que otras provincias por lo que advierto cuando viajo. Estuve en Buenos Aires y ahí hay otra onda. San Juan está beneficiada, hay otras provincias con deudas, acá hay trabajos muy buenos, influyó la minería, hay gente con buenos ingresos que puede gastar”, destacó.
“Yo crecí mucho con el negocio. Cuando uno lo hace con interés, con cariño, con preocupación y afecto, ayuda. Crecí en mis relaciones humanas, porque era muy tímida, era una ‘rata de escritorio’ y el negocio me ayudó a relacionarme con la gente”, confesó Ana María. 

Veta dirigencial

Manilov forma parte del Centro Comercial desde hace más de 30 años, y es miembro del directorio, la única mujer que siempre estuvo activa. Desde hace 3 años, el Centro Comercial es miembro de CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) y Ana María es la líder del grupo Mujeres CAME San Juan. “Nos dedicamos a trabajar por el crecimiento de la mujer empresaria, brindamos apoyo en su trabajo, capacitación, cultura, damos cursos en forma permanente. Las mujeres se enganchan porque aprenden, crecen en cualquier rubro que estén”, contó.
El grupo se hizo necesario ya que cada vez eran más mujeres las que estaban al frente de empresas. Sin embargo no todas se acercan a participar: “Es una lástima porque la empresa necesita que el empresario participe”, dijo.
Primero, la familia
Cuando llega el sábado, Ana María comienza a planificar la juntada familiar del domingo, para reunir a sus 3 hijos y 8 nietos en torno a la mesa, porque le “apasiona la familia”.
El mayor de sus hijos, Eduardo, es arquitecto, igual que su hija Mariana. El más chico, Ricardo, es médico como su padre. Mariana está trabajando ahora con Ana María en Misia Pepa, “es un lujo para el negocio, sabe mucho, atiende bien, es simpática, sabe asesorar en cuestión de amoblamientos  y decoración”, dijo.
Ana María también se hace tiempo para salir a caminar, “algo necesario para cuidar la salud”. Los ratos libres son para leer.
La empresaria se define como una “buena persona”, siempre con interés en crecer; “con mucho amor por la familia y los amigos, soy buena amiga, pero es feo hablar de uno mismo”, dijo.

 

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